Fotos: Pedro Mora

En los pulmones de John Dyer Baizley algo se sintió de manera intensa, cantó cada canción de su repertorio con Baroness, teniendo una reacción espectacular en los interiores de Blondie, puede ser que la han contado sobre esa garra cultural que nos liga con el metal y el rock en Chile. Sin aire de la postal catártica que tenía en frente, apreció la energía imbatible del público sudamericano, y expresó abiertamente lo mucho que costó que-desde 2007, su primer lanzamiento de estudio- se lograra estas fechas en estas tierras. Como siempre los fanáticos no podían estar más felices con este debut, es como ver una imagen sacada del pasado, esto ha ocurrido antes, pero los que van cambiando son las bandas que se están animando a visitar nuestro país para vivir en carne y hueso esta sensación de poder y entrega.

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Blondie ha albergado varios grupos en estos últimos años, en todas han cumplido con lo justo para entregar una ejecución de sonido pertinente al estilos musicales, y en otras han sido peleas constantes para no caer en algún error o falla técnica, cosa que puede pasar de imprevisto. Tan esperado debut no pudo haber tenido mejores encargados de sus decibeles, pues la manera pesada en como se escuchó fue un golpe de intensidad con una vibra mágica. La inclusión de la nueva guitarrista, Gina Gleason, fue la gran sorpresa de esta primera  venida, los cantos raspados de John fueron catapultados con esta voz femenina ruda sumando peso. Pero la personalidad de show woman que ella propuso fue el gran atractivo de esta presentación, cada momento instrumental lo convertía en algo memorable, habló la nada misma en el mic, pero sus manifestaciones en la guitarra con técnica y frescura fueron el lenguaje con el cual expresó su gran talento. La batería de Sebastian Thomson con Nick Jost en el bajo fueron una dupla imponente de cambios bruscos dentro de la fórmula musical de los estadounidenses.

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15 canciones repartidas entre su disco nuevo, «Gold & Grey», «Yellow & Green», «Purple», «Blue Record» y «Red Album» fueron cantadas durante la hora y media de show, fue una bienvenida brutal que dejó atónitos a todos los integrantes, quienes a ratos disfrutaban de una muy buena cerveza en los intermedios, como si de una buena pichanga se tratara. La pasaron bien, estaban relajados en el mood e inyectados al tocar canciones como «Take My Bones Away», «Tourniquet» y «March to the Sea». Metal a la vena, quiebres para cabecear hasta más no poder, y un aura de psicodelia que hizo alucinar a todos, la presentación de la banda tuvo una demostración muscular de todas sus variantes. Riffs pesados, coros pegajosos y una fanaticada entregada, todo lo que ocurrió fue una exposición de grandes rasgos que este grupo ha alimentado en su carrera y que ayer fueron épicas. El debut cumplió con ser uno poderoso, y que promete una vuelta de la agrupación a nuestro país pronto.