Por Diego Ramírez
Fotos por Juan Kattan – @Kattan.ph
La cúpula esperaba con paciencia la salida de Claudio Valenzuela. La mayoría de los asientos estaban ocupados y varios entusiastas permanecían de pie cerca del escenario, atentos a la aparición del vocalista de Lucybell en su faceta solista. Cuando finalmente apareció junto a su banda, los gritos de emoción anticiparon lo que vendría, aunque tras el inicio la atmósfera se volvió rápidamente contemplativa.
En términos de sonido, los instrumentos se escuchaban con claridad, aunque la voz no siempre lograba distinguirse con nitidez durante los primeros momentos. Aun así, aquello no pareció incomodar al público, que tras la primera canción respondió con un aplauso cálido y respetuoso.
Poco a poco comenzó a llegar más gente a la cúpula. Quienes se sumaban lo hacían adoptando el mismo ánimo sereno que ya dominaba la sala: en esta ocasión, la música parecía disfrutar más desde la contemplación que desde la euforia.
Uno de los momentos destacados llegó con la presentación del primer sencillo del próximo disco solista, instancia en la que se invitó al escenario a Zaturno. La presencia del rapero intentó animar al público, aunque la respuesta fue más bien tímida, tanto al inicio como durante el desarrollo del tema.
Tras ese momento más activo, el ambiente volvió a la calma de las baladas y al suave balanceo de los asistentes. Llamaba la atención el constante tránsito de personas por el escenario: algunos llegaban, escuchaban unos minutos y luego continuaban su camino, una señal de cómo muchos asistentes aprovechan estos espacios para descubrir nuevas propuestas musicales.
La energía cambió con “Milagro”. Tras un breve inconveniente de sonido, Valenzuela quedó momentáneamente solo en escena y comenzó a guitarrar hasta que llegó uno de los momentos más esperados: la oportunidad de corear una canción del repertorio de Lucybell. El público la cantó completa, mostrando un entusiasmo que no se había visto hasta entonces. La emoción continuó con “Carnaval”, interpretada casi al unísono por toda la cúpula en un ambiente caluroso y profundamente nostálgico.
Más adelante llegó “Mataz”, esta vez con la participación de Princesa Alba. La reacción del público fue diversa: algunos celebraron la colaboración con entusiasmo, mientras otros mostraron gestos más dubitativos. Resultó curioso que, pese a tratarse de una canción emblemática de Lucybell, no generara la misma energía colectiva que los temas anteriores, aunque el aplauso final fue igualmente generoso.
“Sálvame la vida” mantuvo el clima íntimo, con asistentes cantando casi para sí mismos y algunos movimientos de headbanging que comenzaban a aparecer entre el público. La verdadera explosión llegó con “Cuando respiro en tu boca”: el riff inicial provocó gritos inmediatos, personas saltando y cantando de pie, antes de volver gradualmente a un estado de admiración más contenido. Fue, además, el momento que recibió el aplauso más fuerte de la noche.
Para entonces, el escenario de la cúpula estaba completamente lleno. En ese contexto apareció el invitado Piero Duhart para presentar el segundo sencillo del próximo álbum. Al tratarse de una canción nueva, el público volvió a una escucha más tranquila, aprovechando el momento para grabar, tomar fotografías o simplemente observar. El cierre llegó con “Mil caminos”, otro guiño al repertorio de Lucybell que fue recibido con emoción. La canción concluyó entre palmas y una gran ovación, sellando una presentación marcada por la nostalgia y la contemplación.



































