Por Ignacio Bataller

Fotos por Juan Kattan – @Kattan.ph

Uno de los momentos más esperados de la jornada del sábado fue, sin duda, también uno de los más históricos para Lollapalooza Chile. Por primera vez desde que el festival se realiza en el país, una banda chilena cerró una jornada como headliner oficial.

Ese lugar lo ocupó Los Bunkers, coronando así un ciclo que comenzó con su reformación y que, en poco tiempo, sumó hitos importantes: un nuevo disco, la incorporación de Cancamusa en la batería, un exitoso MTV Unplugged y dos giras que convocaron masivamente al público.

La presentación terminó transformándose en uno de los cierres más emotivos que ha vivido el festival. La banda supo aprovechar al máximo la amplitud del Banco de Chile Stage este año con un tamaño mayor desplegando la solidez musical que los caracteriza. Con un setlist lleno de clásicos, lograron cautivar al público que permaneció hasta el final de la jornada del sábado 14, extendiendo la energía hasta las 23:30 para ser parte de un momento que ya forma parte de la historia del evento.

Durante la hora y media de show que les otorgó el festival, el grupo recorrió buena parte de su discografía, desde su álbum homónimo hasta Noviembre, en un espectáculo que, aunque inevitablemente comparado con su reciente presentación en el Estadio Nacional, mostró a la banda en una nueva dimensión dentro del rock nacional.

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Desde la apertura con Miño y Miéntele, pasando por No me hables de sufrir, Ahora que no estás, Ángel para un final, Si estás pensando mal de mí y Llueve sobre la ciudad, los éxitos de la extensa trayectoria de la banda resonaron con fuerza sobre el escenario, sin dejar nada guardado.

La puesta en escena fue, sin duda, la de un verdadero headliner. Tal como ocurrió con Young Cister la noche anterior, los artistas nacionales demuestran que pueden elevar el nivel de producción cuando se presenta la oportunidad.

La celebración se sintió especialmente cuando Álvaro López se dejó llevar por el ritmo y los movimientos de baile sobre el escenario, brillando con fuerza durante Bailando solo. Finalmente, con Ven aquí como gran cierre, la banda se despidió pasados unos minutos de la una de la madrugada, frente a la gran cantidad de público que permaneció para verlos hasta el final.

El público de Lollapalooza Chile lo confirmó coreando cada canción. Fue un show de nivel internacional, que no tuvo nada que envidiar a los sets de los artistas extranjeros y que, además, dejó abierta la puerta para que en el futuro otras bandas chilenas puedan ocupar ese mismo lugar.