Por Ignacio Bataller
Fotos por Juan Kattan – Kattan.ph
Ya son casi tres años recibiendo visitas ilustres de la escena hardcore, y esta vez fue el turno de una leyenda de Los Ángeles: Terror. Su lanzamiento de 2022, Pain Into Power, no solo le dio un nuevo impulso a su carrera, sino que también amplió su público y multiplicó sus presentaciones en vivo. Santiago no podía quedar fuera de ese recorrido, y el punto de encuentro fue, como ya es costumbre para este tipo de fechas, la Sala Metrónomo.
Tras la apertura de puertas, los primeros riffs comenzaron a sonar de la mano de Incinerar, encargados de recibir a los asistentes más puntuales. A pesar de una falla técnica en uno de los micrófonos, lograron marcar el tono de lo que vendría después.
El primer gran momento de la noche llegó a las 20:20 con 562, segunda banda invitada. Con 18 años de trayectoria en la escena nacional y nuevo material en camino junto a Incinerar, su presentación se transformó en una verdadera celebración. Fue durante su set cuando la sala empezó a llenarse con fuerza, el público despertó por completo y aparecieron los primeros mosh pits, junto a los clásicos pasos de baile hardcore que hicieron temblar el recinto.
A las 21:15 en punto, Scott Vogel y compañía subieron al escenario, y desde los primeros segundos de One With the Underdogs todo estalló. Las instrucciones fueron claras: “este no es el show de Terror, es el show del público; este es su escenario”. Suban, láncense, tomen el micrófono y canten. Y así fue durante toda la hora que la banda permaneció en escena.
En la primera mitad del set hubo breves respiros entre canciones, pero los últimos seis temas desde Pain Into Power hasta Keepers of the Faith fueron una verdadera avalancha sin pausas. Terror se convirtió en una aplanadora implacable, con breakdowns pesados y lentos que se sintieron en cada rincón de la sala.
El movimiento nunca se detuvo. La pasión y el compromiso del hardcore nacional se hicieron notar, y la banda respondió con la misma intensidad, dejando en claro por qué Santiago sigue siendo una parada obligada para cualquier grupo que recorra esta escena.



































