Por Ignacio Bataller

Fotos por Camilo Griffin – Chargola Prod.

El festival de metal extremo más grande y esperado finalmente llegó a Chile. TerrorFest abrió su primera jornada con una inmersión total en el lado más oscuro del género, culminando en una verdadera celebración. A las 18:00 hrs del sábado 6, en el Teatro Caupolicán, Mayhemic dio inicio al evento con un set implacable. Su mezcla de thrash y black metal marcó el ritmo de la tarde desde el primer minuto. La banda, formada en Peñaflor en 2018, llegó con Toba (2024), un álbum que renovó tanto su sonido en vivo como su presencia escénica. La energía que transmitieron encendió rápidamente al público que seguía llegando al recinto.

IMG 8043A las 18:50 hrs fue el turno de Eric Forrest y su proyecto E-Force, centrado en revisitar su etapa como vocalista y bajista de Voivod. Tal como promete el subtítulo “Voivod Revisited”, su presentación repasó los años que pasó en la banda entre 1994 y 2001, especialmente los discos Negatron (1995) y Phobos (1997). Su combinación de thrash y progresivo mantuvo en movimiento al público, destacando los pasajes más groove. La voz de Eric sorprendió por su solidez, casi intacta con el paso del tiempo, lo que le valió el cariño inmediato de quienes seguían llenando el teatro.

IMG 8351A las 19:55 hrs llegó una de las presentaciones más esperadas: Skeletal Remains. Tras la fallida visita del año pasado junto a Discharge, la banda por fin pudo presentarse en un escenario de gran escala. Promocionando su disco Fragments of the Ageless, entregaron una descarga de death metal directo y contundente. Aunque por momentos una guitarra se perdió en la mezcla, el impacto general fue demoledor y el Caupolicán comenzó a vibrar con más fuerza. Con pocas palabras y mucha potencia, cumplieron su objetivo: hacer temblar el recinto con técnica y brutalidad.

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El momento más intenso de la noche llegó con Triumph of Death, el proyecto con el que Tom G. Warrior revive la esencia de Hellhammer. Fue el punto en que el teatro estuvo más lleno y el público más desatado, con múltiples intentos de crowdsurfing, mosh incesante y un mar de headbanging. El sonido fue el mejor de toda la jornada: limpio, claro y pesado. Destacó el bajo de Jamie Lee Cussigh, lleno de groove, además del sólido desempeño de toda la banda. Aunque Tom bromeó con sentirse “muy viejo” para seguir haciendo esto, su voz e interpretación fueron impecables. El clímax llegó con “Messiah”, recibido con una intensidad que marcó uno de los grandes momentos del festival.

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Finalmente, pasadas las 22:20 hrs, comenzó la esperada celebración de los 40 años de Mayhem. Fue su presentación más grande en Chile, con una puesta en escena que incluyó una rampa tras la batería y una pantalla gigante que guiaba el relato visual del show. Desde los primeros segundos de «Malum», Necrobutcher, Hellhammer, Attila, Teloch y Ghul hicieron estallar el Caupolicán. El ritual característico de la banda se apoderó del ambiente mientras avanzaban por once temas casi sin pausas, como una descarga continua.

El cierre fue inolvidable. Un homenaje audiovisual a Dead y Euronymous dio paso al icónico inicio de Freezing Moon. Con todos los integrantes encapuchados, la atmósfera recordó de inmediato a la Noruega de los 90, pese al verano santiaguino. Life Eternal y De Mysteriis Dom Sathanas continuaron el viaje para culminar con Funeral Fog, interpretada junto a una pista vocal original de Dead que elevó la emoción al máximo.

Como encore, la sorpresa fue mayúscula: Manheim reemplazó a Hellhammer en la batería y Maniac tomó el lugar de Attila en la voz, reuniendo la formación más clásica posible para revivir Deathcrush. El recinto explotó en euforia y todo terminó con un dueto final en Pure Fucking Armageddon, dejando a todos sin palabras.