Por Ignacio Bataller

Fotos por Juan Kattan – @Kattan.ph

Uno de los sets más pedidos en ediciones anteriores de Lollapalooza y, sin duda, uno de los más esperados de esta versión 2026 algo que ya se había anticipado con el sold out en el Teatro Caupolicán era el de Djo, el proyecto musical creado y liderado por el actor Joe Keery, conocido mundialmente por su papel de Steve Harrington en Stranger Things.

El crecimiento de su personaje en la serie, junto con una interpretación muy querida por el público, le permitió construir una base de fans leal que fue aumentando temporada tras temporada. Naturalmente, cualquier proyecto que emprendiera fuera de la actuación captaría atención inmediata, y en su caso fue la música la que tomó ese protagonismo.

Así nació Djo, un proyecto que rápidamente ganó tracción y que terminó de explotar con su hit End of Beginning, impulsado además por su viralización en TikTok.

En ese contexto, a las 18:00 en punto, Djo subió al escenario Cenco Malls para ofrecer uno de los momentos más altos de la jornada. La cantidad de público reunido era impresionante, casi de headliner. Probablemente muchos llegaron motivados por la popularidad de la serie, pero bastaron pocas canciones para que la música hiciera su propio trabajo de convencimiento.

djo 12

Porque el proyecto de Keery es mucho más que un hit viral. Su sonido rescata ese indie clásico de los 2000 que muchos extrañaban, combinado con una sensibilidad pop capaz de conectar con un público mucho más amplio. Sobre el escenario, tanto Joe como su banda se veían genuinamente felices de estar ahí, interpretando cada tema con energía y convicción.

Desde los primeros acordes de Flash Mountain, el grito y la euforia de los fanáticos se hicieron sentir de inmediato. El propio Joe Keery comentó su sorpresa al ver tanta gente esperándolo al otro lado del mundo. Durante el set interpretaron un total de 13 canciones, en una presentación que encajó perfectamente con el horario y logró instalar el ambiente ideal para el sonido de la banda.

Si hubiera que resumir el show en una palabra, sería emocionante. El sol ya no golpeaba con la misma intensidad, creando el ambiente perfecto. Por momentos, parecía que toda la audiencia estaba hipnotizada por lo que ocurría en el escenario.

Todo fue construyéndose hasta llegar al inevitable clímax con End of Beginning, que coronó un set sólido y redondo. Más que un cierre, fue una invitación clara a explorar su discografía especialmente The Crux, su álbum más reciente lanzado el año pasado y a dejar atrás la simple curiosidad que generó su carrera actoral para quedarse, definitivamente, con su música.