Por Ignacio Bataller
Formada en 1982, la banda es considerada en esta etapa como su alineación clásica, compuesta por el guitarrista líder Woody Weatherman —único miembro constante a lo largo de su historia, el bajista fundador Mike Dean, el baterista fundador Reed Mullin y el vocalista y guitarrista rítmico Pepper Keenan, quien se unió al grupo en 1989.
Sus inicios estuvieron marcados por el hardcore punk, aunque con el paso del tiempo evolucionaron hacia un sonido más lento, pesado y con claras influencias del blues. Hasta la fecha, la banda ha publicado diez álbumes de estudio, cuatro EPs, un disco recopilatorio y un álbum en vivo. Sus tres primeros trabajos Eye for an Eye (1984), Animosity (1985) y Blind (1991), llamaron la atención de Columbia Records, sello que los fichó en 1993.
Si bien su reputación inicial se forjó dentro de la escena hardcore de los años ochenta, este alejamiento del sonido original, al igual que ocurrió con otras bandas contemporáneas, les permitió expandir considerablemente sus horizontes musicales y ampliar su base de seguidores, que pasó a estar mayoritariamente ligada al mundo del metal.
Aunque ocasionalmente incluyen canciones de sus primeros años en sus presentaciones en vivo, el foco de sus shows se ha mantenido principalmente en su catálogo más moderno, asociado al stoner metal.
Este cambio se consolidó definitivamente con el lanzamiento de su cuarto álbum de estudio, Deliverance (1994), que alcanzó el puesto 155 en el Billboard 200 e incluyó éxitos como “Albatross” y “Clean My Wounds”. Desde ese momento, la banda no volvió la vista atrás. A pesar de los diversos cambios de integrantes a lo largo de los años, esta transición estilística fue clave para la longevidad que han logrado como proyecto.
Hoy, con diez discos bajo el brazo, la banda regresa a Chile tras una larga espera para hacer lo que ha venido desarrollando en los últimos años: celebrar todas las etapas de su carrera y seguir tendiendo puentes entre el público hardcore y el metalero. En una ciudad como Santiago, donde ambas escenas conviven con fuerza, y en un recinto como Sala Metrónomo, ya un espacio predilecto para shows de hardcore y punk, este concierto se perfila como uno de los imperdibles de este inicio de año.
Entradas disponible vía Passline.


































