My Bloody Valentine, ícono del shoegaze que regresó recientemente tras años de silencio, se unió al boycott “No Music for Genocide”, bloqueando el acceso a su música en plataformas de streaming dentro de Israel. A la campaña —que ya reúne a más de 1,000 artistas y sellos— también se han sumado oficialmente figuras del rap y la electrónica como Denzel Curry, Saba y Shygirl.

El movimiento, nacido en septiembre, se declara en respuesta a la crisis humanitaria en Gaza y otros territorios palestinos, alineándose con iniciativas similares que buscan presión cultural vía la industria del entretenimiento. Entre los firmantes destacados aparecen Massive Attack, Paramore, Björk, IDLES, Fontaines D.C., Rina Sawayama y más. Un reciente comunicado subrayó un hito clave: Warner y Universal finalmente aprobaron el bloqueo territorial para Paul Weller y Massive Attack, evidenciando la importancia de la cooperación de los grandes sellos.

Desde su lanzamiento, la iniciativa ha organizado también acciones de apoyo, como un fundraiser en Nueva York que recaudó $7,090 para programas de ayuda mutua en Gaza y Cisjordania. La adhesión de My Bloody Valentine coincide con su regreso a los escenarios tras siete años, con próximas fechas en Japón, Irlanda y el Reino Unido.